Entradas

En seguridad pública ¿cuánto hemos avanzado?

Imagen
Hace 45 años que Porrúa publicó en 1978 la primera obra sobre la materia de Criminología escrita por un mexicano. Este dato lo consignó otro criminólogo mexicano, bastantes años después, y el hecho sucedió por mera casualidad, y como dijo uno de mis más famosos paisanos “lo importante es saber llegar”, si eres primero o segundo, a veces carece de importancia. El primer autor es el que escribe estas líneas y el libro Manual de Criminología por fortuna ya alcanzó las 12 o 13 ediciones. En realidad, lo importante para mí fue que se trató del primer libro que he tenido la fortuna de que se publicara. En otra ocasión relaté cómo fue que me interesé por la materia criminológica, por ahora cobran relevancia algunos temas que se abordaron en ese libro de los cuales compartiré algunas reflexiones. El Manual … consta de 8 capítulos y cada uno aborda diversos temas, en el último dividido en 10 subtemas que se desarrollan bajo el título “La corrupción y crimen organizado”, se le dedican 10 de las ...

Una pesadilla

Imagen
En esta ocasión, me viene a la memoria lo que me deparó el destino en el desempeño de un cargo en el Instituto de Estudios Superiores de Seguridad Pública, cuyas instalaciones se ubican en el municipio de Matamoros, Coahuila, a orillas de la carretera de Torreón. El objetivo principal de esta institución es preparar elementos en seguridad pública, principalmente policías, con la particularidad, en esa época (año 2000), de que los estudios estaban programados para alcanzar el grado de licenciatura. En aquel tiempo y aún en la actualidad, los policías recibían un curso de entre dos y cuatro meses como entrenamiento previo al servicio, excepcionalmente de mayor duración, entre seis meses y un año. En ese lapso se les ofrecían ocasionalmente, y sin una planeación técnica o profesional, cursos aislados de diversas materias, como derechos humanos, balística, conducción de vehículos, etcétera. Estos cursos, por lo común, se impartían en un período de dos o tres semanas. Lo anterior da una ide...

Everest

Imagen
El 24 de mayo, la noticia más importante no fue el enojo de Don Goyo manifestado por la extensa masa de cenizas que se esparce por el valle de México, motivado por el alud de mentiras y acciones de quienes medran en las faldas de su montaña. Esta noticia corre paralela a otras que recientemente nos regalaron las chicas de la natación artística, así como una destacada triatleta. Para no prolongar su impaciencia por conocer a qué suceso nos referimos, este se centra en el atleta mexicano, personificado por Rafael Jaime, quien acaba de ascender a la cumbre más alta del mundo. Cientos de alpinistas han perdido la vida en el intento de lograrlo, pocos lo han conseguido y, hasta donde tengo conocimiento, ninguno de origen latinoamericano que sea invidente. Hoy me asalta un interrogante: ¿qué impulsa a un ser humano a proponerse como meta ascender al pico más alto si, al llegar, no podrá contemplar el maravilloso escenario desde ese privilegiado sitio? En el logro de esta meta, lo acompañó un...

Hombre de honor

Imagen
Un principio capital en la vida es construir la identidad de hombre de honor, o de mujer honorable, lo que significa que quien la posee es una persona confiable. Si empeña su palabra ésta vale por encima de consideraciones formales; no necesita de papeles. "Te di mi palabra, eso basta". Sé que en este mundo actual mercantilizado eso suena a un arcaísmo, a una consigna de tiempos pretéritos. Sin embargo, si tu comportamiento responde a la esencia de un hombre de honor, es una etiqueta social que confiere a los demás la seguridad de que saben con certeza cómo obrarás bajo patrones éticos. Recuerdo que, en una ocasión, como abogado, me enfrenté a unos inquilinos que se negaban a desocupar un departamento. Después de un largo juicio, el juez acordó la desocupación y ordenó el uso de la fuerza pública, es decir, la policía, para llevar a cabo la diligencia. En el día programado, acudí con el actuario, policías y un camión de mudanza para evitar dejar los muebles a media calle, ade...

Coleccionista

Imagen
Me adscribo como coleccionista en calidad de aficionado. Desde niño, como supongo que a todos o a la mayoría les sucede, me dio por coleccionar piedras por sus atractivos coloridos, cajetillas de cerillos en las que en una de sus caras aparecían pinturas de artistas famosos (de tamaño minúsculo), también “estampitas”, que venían en sobres donde se encontraban 2, 3 o 4, y el correspondiente álbum donde se debían pegar. Como frecuentemente venían repetidas, era obligado entrar en la primitiva actividad del “trueque” ¿Cuál tienes? ¿busco la del número tal? No, esa no ha salido. En mi memoria, uno de los eventos amargos de mi infancia resultó la colección de estampitas de la Segunda Guerra Mundial, conflicto que se encontraba ya en su cuarto o quinto año (1944 o 1945). El álbum requería para completarlo de unas 500 estampitas. En la actividad del trueque visitamos, el autor de estas líneas y mis hermanos, la casa de unos primos para intercambiar estampitas, y tuve la reprobable idea de apr...

"Aspiracionistas"

Imagen
  Mi padre y mi madre lograron estudios de primaria, desde temprana edad tuvieron que emprender las tareas que la vida les impuso. A pesar de que se quedaron en ese nivel académico –como ya lo he comentado en otras ocasiones—, los recuerdo como asiduos lectores. Mi padre logró reunir una buena cantidad de libros de autores reconocidos, y cuando iba de vacaciones al terruño me leía unos siete u ocho. Evoco en este momento dos de J. Rubén Romero, La vida inútil de Pito Pérez y Rosenda . Mi madre me conminaba a llevarme algunos de esos libros porque ya era hora de ir a tomar el tren de regreso, y yo seguía leyendo... A punto estuve de perder un viaje, pero concluí la lectura de Anticipación a la muerte , un regocijante relato escrito con humor. La prédica de mis padres era que los hijos lográramos cursar una carrera y así poder alcanzar metas personales y económicas que ellos no habían obtenido. Insistían: “no hay mejor herencia que una buena educación”. Todos los hijos lo logramos...

El sentimiento de culpa

Imagen
Los años tal vez no otorgan sabiduría, pero sí experiencia, y de manera dolorosa, más de una vez aprendemos lo que significa el llamado “complejo de culpa”. Hace pocos días, por casualidad, se abordó en la televisión el tema de la migraña, padecimiento que en mi ignorancia asociaba a jóvenes o adultos, sin embargo, en este asunto lo referían a una niña de escasos cinco o seis años. Resulta que la doctora que atendía a la menor interrogaba a la madre para encontrar pistas sobre la causa de la migraña. La madre relató que cuando la hija tenía apenas un año, todavía en calidad de bebé, le detectaron un tumor en el cerebro y tuvo que ser operada para extirparle el tejido maligno y su recuperación había sido un calvario difícil y muy largo. Ella se culpaba de todo lo ocurrido. Me sorprendió que la madre se culpara de un suceso en el que para mí no tenía la mínima intervención. Ella no podía culparse de ser causa de cuestiones ajenas a su voluntad. Reflexionando sobre este particular, ...