Copa del Mundo 2026
Hace unos días inició la Copa del Mundo 2026, con partidos a celebrar entre ciudades sedes: la Ciudad de México, otro en Estados Unidos y el tercero en una urbe del Canadá. Por nuestra herencia bananera, el gobierno, utilizando el evento como distractor de los graves problemas de criminalidad organizada, de miles de personas desaparecidas, de un nulo desarrollo o crecimiento económico, había festejado el día anterior la ola de aficionados más grande del mundo, que pasó a récord mundial Guinness. (¡Cosas veredes, mio Cid!). En 1986, por una situación fortuita, pude asistir como simple y vulgar aficionado a un partido de la Copa del Mundo celebrado ese año. Mi compadre Sergio Pérez Medodio me invitó al partido de México contra Alemania, celebrado en Monterrey, Nuevo León. Cuando el partido inició, me di cuenta porque estaba fascinado: nunca había visto una ola. Y, ante mis ojos, miles de aficionados se levantaban y se sentaban, formando una especie de ola. Invención, según me dijer...