Acámbaro, cinco siglos
Ombligo de la galaxia, centro del universo Acámbaro, lugar de magueyes según la lengua tarasca, es un valle al pie de los cerros El Toro y El Chivo, en el límite de los estados de Guanajuato y Michoacán, y a orillas del río Lerma o río Santiago. En ese valle, supongo que a principios del siglo XVI, existían miles de magueyes; ahora solo por casualidad los encuentras. En ese lugar, Nicolás Montañés, indio tlaxcalteca bautizado con nombre y apellido español, al frente de un puñado de paisanos —obviamente tlaxcaltecas, no españoles—, en el afán conquistador de los recién llegados hispanos a Mesoamérica de propagar la fe de la religión católica y, desde luego, de obtener beneficios económicos, ¡faltaba más!, se dio a la tarea de fundar el poblado de Acámbaro en el año de 1526. Siguiendo las directrices de la época, a partir de la plaza o espacio central, presidido en primer orden por lotes dedicados a la religión y bajo una traza en cuadrícula —que por desgracia no se respetó al cien p...