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Amé y fui amado

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He ido avanzando en la lectura del libro Aún no se lo he dicho a mi jardín , de la escritora italiana Pia Pera, con continuas referencias personales sobre cuestiones que se nos plantean cuando la vida nos ha presentado, o está por hacerlo, la factura, y llegó la hora de pagar. Pia reflexiona sobre un pensamiento del filósofo Sócrates respecto de que la tarea más importante en la vida es prepararse para la muerte, y para ello la misión que debemos cumplir consiste en practicar la virtud, amar la sabiduría, el valor, la justicia y la libertad. Nuestra escritora recuerda versos de Pushkin: Es la hora, amiga, es la hora, la paz petrifica el corazón, se persiguen uno tras otro los días y cada hora lleva un fragmento de existencia; mientras hacemos planes de vida, justo entonces se muere. Hermosos pensamientos. En mi caso, pocos planes me formulo. Antes, en el curso de mi existencia, debí tomar constantes decisiones y era mi costumbre plantearme Plan A, Plan B, Plan C, y así sucesivamente, p...

Todavía no se lo he dicho a mi jardín

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Para Socorro Olvera Nieves Tal vez, si algún talento he tenido, se refiere a poseer cualidades para la enseñanza. A los 16 años me desempeñé como maestro en la materia de Historia, y tuve a mi cargo a un grupo de unos quince alumnos que cursaba primer grado de secundaria. A la fecha, ya no soy docente. Me he jubilado de mis actividades profesionales y dispongo de tiempo; por ello escribo con el afán de que algún lector encuentre en mis relatos alguna idea, dato o reflexión que de alguna manera le sirva en su vida. Al menos, para una ocasional sonrisa que le aligere la carga de la jornada del día. Para escribir se requieren, cuando menos, dos requisitos: saber leer y experiencias de vida. En mi caso, todavía recuerdo el libro en que aprendí mis primeras letras en el lejano, muy lejano lugar de la galaxia: Rosas de la infancia , lo que me permitió, cuando contaba con nueve o diez años, despacharme los veinte tomos de El Tesoro de la Juventud de la biblioteca de mis padres, que para mí f...

Soy Tomasa y estoy feliz

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Soy Tomasa y estoy feliz. Soy adoptada; no recuerdo a mi madre. Seguramente no tuve una infancia feliz: sufrí malos tratos, mala alimentación y poco afecto y cariño. Un día, apenas en la infancia, me extravié en la calle, y solo la fortuna me puso en una cadena de manos bienhechoras. Finalmente encontré un hogar permanente y gané una hermana. Hace poco, mientras mi vida transcurría sin mayores sobresaltos, probablemente algún alimento afectó mi salud. De repente, mi temperatura corporal se disparó y, con ella, llegaron convulsiones que duraban minutos: ataques incontenibles de actividad. Corría de un lado a otro sin ningún propósito o sentido; me sentía fuera de mí. Mi hermana Artemisa se aterrorizó; se apartaba de mí sin entender mis súbitos cambios de comportamiento y huía en cuanto se presentaban las convulsiones. Con todo ello llegó la angustia familiar. Mis padres se alarmaron y terminé en manos de doctores. Increíble: pasé por laboratorio, análisis médicos y exámenes clínicos con...

Cuánto ha cambiado el mundo

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Cuando la vida me permite ingresar a la década de los años 90, la energía física ha disminuido considerablemente, lo que es inevitable. Ya soy viejo y propenso a recordar pasajes de mi vida; en mi niñez y hasta la adolescencia, el escenario de mi existencia fue un pequeño pueblo provinciano, donde la vida citadina estaba penetrada por raíces profundas de contenido rural. No existían los negocios que ahora denominamos tiendas de conveniencia, como los Oxxo, los Seven Eleven, etcétera, sino pequeños locales donde doña Chona, don Pepe, etcétera, ofrecían las más diversas mercancías: desde el pan cotidiano hasta toda clase de verduras y frutas, o artículos de costura. Podía, de niño, obtener dulces a un precio de un centavo, cuando aún circulaban esas humildes monedas. Jugaba al trompo, al yoyo, a las canicas, o a diversiones como los encantados. El cine era una dimensión especial, reservada a una vez por semana, y no siempre, porque no existían películas destinadas a los infantes; l...

Los juicios orales

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  Los juicios orales forman parte del sistema judicial que conocemos, en buena medida, a través de películas y series de televisión de los Estados Unidos. Explicar en unos cuantos párrafos su esencia y sus implicaciones sociales, políticas y económicas es tarea imposible; sin embargo, a partir de mi experiencia profesional de más de setenta años en el ámbito del derecho —como abogado litigante, juez y fiscal—, intentaré exponer algunas de sus características más relevantes. En esa larga vida profesional, el sistema judicial que en México predominaba —fuese en materia penal, civil, laboral o fiscal— era casi en exclusiva el sistema por escrito. El sistema de justicia por escrito se apoya en documentos, en expedientes, en los hechos de cada caso, en las pruebas aportadas por las partes y en los alegatos; de suerte que el axioma de este sistema se puede expresar así: “lo que no consta en papelito no existe”. La experiencia —al menos la mía— demuestra que el papelito no siempre ref...

Vida contemplativa

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La ventaja (o desventaja) de formar parte de un círculo de lectura, que generalmente es cuadrado o rectangular, radica en que se eligen obras que, de no pertenecer a este tipo de grupos, no serían objeto de nuestros desvelos. El más reciente trabajo que se nos propuso se trata de una obra del filósofo surcoreano Byung-Chul Han , en cuya contraportada del libro titulado Vida contemplativa se le señala como uno de los filósofos más leídos del mundo. De mi parte, el título Vida contemplativa me envió a la idea de los recintos medievales, conventos; a la idea de una existencia de monjes, entre ellos los cartujos, que a los votos de castidad, pobreza y obediencia agregaban el del silencio, y en cuyos diarios periodos de oración es lógico suponer que los conducían a una vida de recogimiento. Para este filósofo, la vida contemplativa se refiere a periodos de inactividad de la persona que no deben entenderse como un no hacer, como un lapso en que nos recuperamos de nuestra incesante ta...

Reconciliación

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 ¿Quién, si ya llegó a la edad madura, no ha sufrido la pérdida de un ser querido? ¿Quién, si ya arribó a esa etapa de la vida, ha padecido injusticias en su trabajo, en la salud, en los afectos? ¿Quién no ha perdido la fe en la vida, en el trabajo, en el mismo acto de amanecer día a día? ¿Quién, en alguna ocasión, ha padecido por horas, días, semanas o años ira, coraje contra ¿Dios, la humanidad o contra sí mismo? ¿Quién, en el transcurso de su existencia, ha encontrado reconciliación?   Hace unos días tuve la oportunidad de contar con la visita de mi hija Verónica. Ella contribuyó, con sus habilidades de comunicadora y maestra de educación Montessori, a poner ante mis ojos dos cortometrajes, cada uno de 18 minutos, trabajos cinematográficos de calidad probada como candidatos a premios en diversas partes del mundo. Estimados cuatro lectores: esos dos cortometrajes han contribuido a reflexiones que convirtieron estos días en inolvidables.  Si alguna ...