Elemental, mi querido Watson
A la mejor generación del doctorado de la UJED El maestro indiscutido, para mí, de que el sentido común es el menos común lo resume la frase: “Elemental, mi querido Watson”. Lo que significa que, por más evidente, visible e ilógico que se presente ante nuestros ojos un hecho, lo interpretamos, lo asimilamos o lo adoptamos como verdad indiscutible, a pesar de que el más elemental o simple análisis nos dicta lo contrario. Para empezar, día a día, a toda clase de familiares, amigos, vecinos o ajenos, ante la consabida pregunta del día: “¿Cómo amaneciste?”, la respuesta —que desde luego es 99% mentira— es: “Bien, muy bien”. Cuando lo cierto es que durmió mal. O en las primeras noticias de la televisión mañanera, la presidenta nos endilgó que, mientras los gringos no nos muestren pruebas fehacientes —o sea, de las que no existe duda de su verdad— de que Rubén Rocha es un malnacido, homicida, mentiroso, coludido con el crimen organizado, no lo enviará a prisión a los Estados Unidos, porque M...