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Mostrando las entradas de febrero, 2026

La pólvora

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A mis coterráneos, por sus 500 años En México, sobre todo en el centro y sur del país, no pudiera concebirse una festividad religiosa —y algunas profanas— sin el estruendo, desde el amanecer hasta bien caída la noche, de cuetes y toda clase de artefactos de pólvora. Cuando cursaba el sexto de primaria y mi primero de secundaria, en los rudimentarios conocimientos de química en las propias escuelas, me inicié en la fabricación de pólvora colorida, de la que al producirse su explosión estallaban nubes de colores: verde, roja, blanca; sin duda porque las fiestas se pintaban con los colores de la bandera. Aprendí también a fabricar pólvora negra, la más común y vulgar. El Ángel de la Guarda que protegía a mis condiscípulos y a mí mismo laboraba horas extra y al borde, seguramente, de la histeria; gracias a sus buenos oficios no tuvimos accidentes que lamentar. El 4 de julio de cada año Acámbaro celebra el aniversario de la patrona del pueblo, la Virgen del Refugio, a quien, según rez...

Hallazgos inesperados

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La vida nos depara encuentros insólitos, unos agradables, otros no tanto; lo que los caracteriza es precisamente lo inesperado de su presencia. Apenas hace dos o tres días, en tránsito pedestre, después de acudir a estrenar un corte de pelo, llegué a una casa aledaña a la peluquería que exhibía artículos a bajo costo, en venta de cochera. Considerando que mi agenda diaria de semi retiro me permitía desperdiciar un poco de tiempo, entré en la cochera y recorrí su corto espacio sin propósito definido de adquirir algún objeto. En un rincón, en una repisa, descansaban una o dos docenas de libros usados y, por mi inveterada costumbre de ver libros y saludarlos, cumplí con esa costumbre adquirida desde niño. Me llamó la atención un pequeño impreso: Cartilla moral , de la pluma del afamado filósofo y escritor Alfonso Reyes, de la cual había escuchado referencias. Su precio: la mitad de lo que cuesta una modesta Coca-Cola. Pasó a mis manos. Primera sorpresa. Seguí escudriñando los demás ...

Crimen organizado e inseguridad

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  No es ningún misterio: el crimen organizado es, en la actualidad, el mayor problema de la sociedad mexicana. Ahora bien, ¿en qué consiste o qué entendemos por delincuencia organizada? En términos simples y comprensibles, podemos considerar que en México, hasta la década de los años ochenta del siglo pasado, la delincuencia era la llamada común, enfocada al robo, fraude, homicidio y lesiones. El número de personas que se dedicaban a ella, así como el daño —sobre todo patrimonial—, alcanzaba aproximadamente el 80 % del total; el otro 20 % lo tenía en sus manos la delincuencia organizada. Por esas fechas, es decir, en los años ochenta del siglo XX, la delincuencia organizada empezaba a crecer. Este tipo de delincuencia se caracteriza porque un grupo de personas se integra bajo un propósito definido de cometer delitos de forma permanente, bajo un esquema de jerarquía y con ciertas reglas para sus miembros. Los delitos a los que se enfocaban eran principalmente los relacionados con dr...

Historias olvidadas o marginadas

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  Australia, y no me refiero a un lejano continente, sino a un historiador que él mismo ignoraba que lo fuera, salvo porque escribió un libro cuyo nombre es por demás curioso. En efecto, Gerardo Australia publicó, por parte de la reconocida editorial Grijalbo, en el año 2023, el libro que aparece bajo la denominación Una historia en cada hijo te dio , dedicado a una colección de relatos de crónicas insólitas de México y su gente. En este libro se recuerda el notable suceso ocurrido el 31 de julio de 1958 en la Ciudad de México. Australia relata que ese día Judy pasó a la historia. Judy era el nombre de una elefanta que fue adquirida por el gobierno de la Ciudad de México para que formara parte del Zoológico de Chapultepec. Ella trabajaba para el afamado circo norteamericano Ringling Brothers y llegó a esta ciudad en compañía de otras orejonas y trompudas congéneres: Amina, Seeta, Rommi y Terra. Viajaron en ferrocarril hasta la estación Balbuena, aterradas porque no hablaban españ...