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En este pueblo ya no se puede vivir

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  Mi madre pronunció esta frase, como sentencia con efectos de cosa juzgada, inapelable, verdad demoledora. Toda su existencia transcurrió en su terruño, un pequeño pueblo provinciano de centenaria existencia: poco cambió en las primeras tres décadas del nacimiento de mi madre. Ella nació poco antes de la Constitución de 1917, y mientras la legislación contaba con centenares de reformas, el caserío alrededor de la iglesia de San Francisco y su enorme convento adyacente —inoperante en buena parte— se conservaba idéntico, día tras día, sin que su rutina día se alterase: de la misa de seis de la mañana a la bendición del santísimo a las nueve de la noche. A esa hora, el pueblo quedaba a merced de los espíritus chocarreros, de apariciones fantasmales, de fieras terroríficas. Los focos de los aislados postes del incipiente sistema público de alumbrado, semejaba más bien la luz vacilante de las velas que rogaban por las almas del purgatorio. Era un lugar perdido en la magia de las cost...

Acámbaro

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  El centro de las Galaxias, el agujero negro del universo, el principio del Big Bang: ese es Acámbaro. Para los neófitos, "océano" los ignorantes, es si acaso, un pequeño pueblo perdido en el estado de Guanajuato (no Michoacán, por favor) primera Villa fundada por españoles en este estado en 1526.    Como toda población que se precie fundada por españoles, presenta un trazo de calles en cuadrícula, con calles estrechas a medianas de manzanas con 200 m por cada lado, de pocas casas. Cada una cuenta para su ingreso con un enorme portón, comedor de acceso, cuartos enormes, techos de 4 o 5 m de alto, con dos o más ventanales y balcones a la calle, un patio exterior de las habitaciones que se alineaban comunicadas en su interior con un patio. También corral para aves, puercos, a veces algún caballo, burros o vacas, y al fondo, un huerto de árboles frutales.    Nací en una de esas casas en 1935, cuando Acámbaro tenía una población que rondaba en los 10 a 15 mil h...

Carta abierta

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 H. COLEGIO DE ABOGADOS DE LA LAGUNA, A.C P R E S E N T E   El pasado 12 de julio del 2020, ahora ya lejano, en pleno año de la pandemia que todavía padecemos, este organismo decidió otorgarme la distinción que anualmente concede a colegas y que han designado “JOSÉ OVALLE FAVELA”, en honor a ese distinguido procesalista; y que hasta hace pocos días me fue entregado de manos de su presidente, porque no había sido posible efectuarla por la obligada “cuarentena” convertida en “anualidad”. La presente tiene por objeto agradecer el honor que me han conferido, lo que tiene para mí doble valor significativo; primero, porque es una decisión de mis pares y es público y notorio que los abogados no somos propensos a conceder reconocimientos, y segundo y no menos apreciado, porque proviene de un Colegio que fue fundado hace cuatro décadas e integrado en su inicio por una mayoría de profesionistas que formaron parte de la primera generación de egresados de la hoy Facultad de Derech...

Pandemia: Año 1

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  En los próximos días, se cumplirá un año en que llegó a mi vida la pandemia, y con ella la exclusión de la vida social, y la familiar, limitada a lo menos. No he dejado de asistir a la oficina, pues en realidad esa costumbre se ha vuelto una necesidad. Cuando faltó Irma, mi esposa, ocupar la mente en el trabajo, por poco que fuera, me hizo llevadera su ausencia. Quedarme en casa todo el día, tal vez me hubiera afectado física y psicológicamente. El confinamiento, resultado de las medidas preventivas frente al enemigo “invisible”, no me produjo un efecto novedoso. En buena medida mi rutina era “muros de oficina” por el día, y “paredes del hogar” por las tardes. Añoro las reuniones de desayunos los miércoles de cada semana, con un grupo por 8 a 10 amigos. De ellos, ya dos nos abandonaron definitivamente; de otro, ni sus luces. Prácticamente, no nos hemos visto en un año y solo sé de alguno que otro, de cuando en cuando, por el teléfono. Al lado del silencio social cercano, de...

Por sus frutos los conoceréis

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  Desde la más alta tribuna del gobierno federal se reitera el eslogan de que “no somos lo mismo”, como divisa de origen prístino; se multiplican las ocasiones para probar que “somos de otra clase”, que “nosotros nunca vamos a mentir”, que “nuestro gobierno será transparente” y “rendirá cuentas claras al pueblo sabio”. Y con el tiempo suceden hechos, no palabras, no frases, no dichos de políticos sino verdades, situaciones objetivas, ajenas a la apreciación subjetiva o a interpretaciones amañadas de organismos, como la exoneración de los casos del piadoso y honesto Pío, o de Manuel Bartlett, nuevo San Pablo arrepentido de los pecados de su época del liberalismo y ahora acólito destacado del nuevo Mesías, que no tuvo empacho de presentar un oficio de una dependencia oficial falsificando el documento, en su contenido y en su firma, para justificar por qué se le cayó el sistema… eléctrico. La evidencia de la confesión de su “honorable conducta”, frente a la audiencia nacional en una...

Año 2021, del "cocodrilo"

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Contemplar el vaso medio lleno. La vida se renueva cada día, cada amanecer. El vaso medio vacío debe quedar en el olvido, los sinsabores, los contratiempos.   Por cada puerta que se cierra, se abrirá otra. Ten paciencia, aprovecha la oportunidad cuando se presente, tal vez vista un ropaje que no habías imaginado.   La esperanza debe estar viva, atenta. La vida es como una carrera llena de obstáculos. a veces hay que brincarlos, en ocasiones rodearlos, a veces tomar respiro, pero nunca perder el ánimo.  Comparto que desde hace muchos años me convertí en un asiduo lector de una tira de cómics que el periódico publicaba diario: "Carlitos". Me identificaba con varios de sus personajes:  Con Carlitos , porque era un niño inteligente, reflexivo, muy tímido que no encontraba manera de demostrar su admiración por la bella vecinita. Cada verano esperaba poder ganar su primer partido de béisbol sin lograrlo.   Con Snoopy , su perrito, más inteligente que su...

Acámbaro, Navidades

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  Acámbaro, mi terruño, era un lugar en que las navidades eran todo un acontecimiento. Para empezar, todos los días a partir del 16 de diciembre se organizaban posadas. Cada barrio, cada calle, organizaba todas las actividades que se requerían para ello: desde quiénes representarían a la Virgen y a San José en su ruta de pedir posada; del coro que se las negaría, pues “no vaya a ser algún tunante”, hasta el rezo del rosario no muy bien recibido por la “infantería”, así como las letanías que la tía solterona endilgaba a los presentes en las que aparecían menciones como “Arca de la alianza”,   “Torre de marfil”, que a los ojos de alguien que no fuese católico resultaría de un lenguaje inexplicable. Después de cumplir con el protocolo religioso, venía la piñata, el reparto de bolos y juegos como los Encantados o los Venados.   Esa era la mejor época del año. Seguido me sucedía que, siendo presa del síndrome de hiperactividad, era frecuente que, al caer la piñata bajo los...