Año Nuevo, idioteces viejas
El término viejas no se refiere a féminas de buen ver y mejor tocar, sino a aquellas ideas o acciones que la vida cotidiana convierte en ancianas arrugadas, de carácter agrio y de ceño fruncido.
Si nuestro carácter es ver el mundo por el lado positivo, empezamos el año con renovadas esperanzas, con fe en que los seres humanos se comporten como lo que se supone deben ser, y no como sus acciones u omisiones los contradicen.
Si, por el contrario, transitamos por este mundo con una visión pesimista, seguros de que el año 2026 será peor que el 2025 y que todos los anteriores, en pocas palabras, todo seguirá en calidad de ******, con la agravante de que cada día habrá más.
Basta un botón para demostrar que el bando pesimista lleva las de ganar. Trump, en una acción peliculesca, hizo lo que dijera Julio César: vine, vi y secuestré. Se supone que tenía en mente un cambio democrático para el pueblo de Venezuela, ¡Lástima, Margarito!, solo le interesa el business, el petróleo… y lo que caiga.
Posdata. Como anuncio: Año Nuevo, idioteces viejas. De mi parte yo sí le envío un fuerte abrazo con mi afecto a Trump, aun cuando supongo que no le quita el sueño que su buen amigo Andrés Manuel le escatime abrazos y… besos.

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