Delito imposible
Delito imposible Durante varios años me desempeñé como maestro de la materia de Derecho Penal en una de las universidades de esta Comarca Lagunera. Con motivo del examen final de la materia que impartía, los alumnos debían presentar examen oral ante dos maestros, uno de ellos el catedrático de esa disciplina y otro que generalmente impartía la misma, pero a un grupo distinto. Presentarse ante el jurado representaba al alumno un reto, pues en una sola oportunidad se jugaba su aprobación a la materia, lo que de seguro resultaba estresante, angustiante. En el presente relato el discípulo se presentaba en una segunda oportunidad, pues en la primera no había logrado pasar la “barrera”. Nervioso, se revolvía en su asiento y ante el interrogatorio respondía a medias, daba tumbas, acertaba unas, fallaba otras. El catedrático percibía que el alumno avanzaba sobre una delgada línea entre ser aprobado o reprobado, máximo que era ya su segundo cartucho, de tres, para no ser excluido...